La Veguilla

Petición del Toro en 1960

La Fiestas de la Veguilla

LA FIESTA DE LA VEGUILLA

Juan Carlos de la Mata Guerra

Las Fiestas de la Veguilla, son las fiestas patronales de Benavente, que se celebran en honor de la Virgen de la Vega. Se denominan así para diferenciarlas de las que tienen lugar en su santuario del cercano pueblo de Cimanes de la Vega (Fiesta y Romería de la Virgen de la Vega). Las fiestas tuvieron durante varios siglos un carácter eminentemente religioso, centradas en las celebraciones en honor a su Excelsa Patrona (misas, novenario, completas y procesiones), sin embargo no carecieron de otros aspectos más profanos como la distribución de alimentos (pan), verbenas, concentraciones populares (petición del toro enmaromado) y otra serie de festejos que se fueron agregando y conformando con el paso de los años al cambio de gustos y necesidades. Festejos y actividades que vinieron a incorporarse a la fiesta y a completar su programación.



Se trata de una fiesta participativa identificación y unión de los habitantes de Benavente. En la que se aúnan la veneración a la Virgen de la Vega, Patrona de Benavente y de numerosos pueblos de la Vega del Esla y del Órbigo. Reúne elementos de índole religiosa (procesión, cultos, etc.) y elementos profanos (petición del Toro Enmaromado, verbenas, etc.). Son unas fiestas con unas características propias fruto del proceso y devenir histórico de Benavente y que responde a las tradiciones e idiosincrasia de sus gentes. Reúnen originalidad por su contenido festivo y participativo. Así al tradicional “Petición del Toro”, durante la cual se produce una común unión de sus habitantes, ya que éstos se sienten identificados con su Fiesta, Su Patrona y su Ciudad. Son unas fiestas integradoras y de sana camaradería, que a la vez son muestra de fervor y devoción hacia la Patrona y explosión de alegría y júbilo.

Petición del toro en 1964

Origen de la celebración

La fiesta tiene su origen en la conmutación del voto que venía celebrándose desde el siglo XVI en la Ermita-Santuario de Cimanes de la Vega y que tradicionalmente venía efectuándose por el Concejo de Benavente. Dicha conmutación no se hizo anualmente efectiva hasta 1844, si bien la devoción y vinculación entre Benavente y dicho Santuario prosiguió en otras fechas solemnes de celebraciones en torno a esta devoción. En 1924 se produce una revalorización de las devociones marianas y concretamente hacia la Virgen de la Vega, Patrona de numerosos pueblos de la vega del Esla, situados éstos entre las actuales provincias de León y Zamora. Concretamente en dicha revitalización del Santuario y sus fiestas tiene especial protagonismo Benavente, pues en ella se constituye la Asociación Piadosa de Nuestra Señora de la Vega para el restablecimiento del voto en Cimanes de la Vega.

La reanudación del voto en el Santuario de Cimanes en nada oscurece o eclipsa la fiesta de la Veguilla a celebrar en Benavente, pues ambas tiene lugar en diferentes fechas, aunque en los inicios ambas de la primavera. Además la Veguilla es una fiesta de carácter más municipal y tienen componentes no sólo de carácter religioso, mientras que la Vega de Cimanes es una romería a la que acuden los devotos de la Virgen de diversos pueblos de la zona. Durante muchos años, desde entonces, el Ayuntamiento de Benavente participó en ambas celebraciones, si bien desde los años setenta del pasado siglo la afluencia de romeros y devotos desde Benavente fue decayendo y la asistencia de las autoridades locales fue solamente testimonial en algunas ocasiones, toda vez que la asociación piadosa dejó de tener relevancia en Benavente.

Procesión y funciones religiosas

Entre los actos tradicionales que configuran las Fiesta de la Veguilla, se encuentran los de carácter religioso en honor de la Patrona. Estos actos o funciones religiosas vienen estipulados según acuerdo y concordia entre el Ayuntamiento de Benavente y el Cabildo de San Vicente de la misma. Desde muy antiguo, concretamente desde mediados del siglo XIX la Corporación Municipal de Benavente estaba obligada a cumplir con el precepto estipulado de fiesta votiva y a costear los gastos que dichas celebraciones religiosas originen.

Hasta mediados del siglo XX las fiestas tenían como preludio el traslado procesional de la imagen de la Patrona: la Virgen de la Vega, desde la Iglesia de San Nicolás de Bari, en Benavente, hasta la Iglesia de Santa María del Azogue o la Mayor de Benavente (dicho traslado se efectuaba en la tarde del viernes anterior a la Dominica de Pascuilla o de Cuasimodo). Es tradicional el inicio de un solemne Tríduo, que comienza la tarde del viernes. El Tríduo continua en la tarde del sábado y del domingo en dicha parroquia de Santa María la Mayor. El lunes de Pascuilla, festividad de la Veguilla, tiene lugar una Misa solemne en la Iglesia de Santa María del Azogue, con asistencia de las autoridades, siendo tradicional el sermón que según tradición suele pronunciar algún relevante orador sagrado. Durante muchas décadas se ha recurrido por parte de la Corporación a efectuar el encargo de dicho sermón a los más prestigiosos oradores del país. De ello da buena cuenta la documentación municipal donde en el expediente de fiestas de cada año se recoge un sin fin de gestiones por parte de la corporación, con el fin de seleccionar y procurar traer para dicha celebración a los más eminentes y reputados oradores de la Iglesia.

Otro componente religioso de la festividad son las solemnes Completas, que tienen lugar en la tarde de dicho día en el mismo templo mayor. Hasta la década de los años setenta del pasado siglo (1970), al término de las mismas tenía lugar la Procesión con la Patrona, recorriendo las principales calles céntricas de Benavente, pero desde hace varias décadas dicha procesión fue trasladada a la mañana del mismo día, para mayor realce de la fiesta. Esta procesión tiene lugar en la actualidad, y desde hace varias décadas, en la mañana del mencionado lunes de pascuilla, al término de la cual se celebra la solemne Misa y Sermón, ya mencionados.



Petición del Toro en 1965

Petición del Toro Enmaromado

Otro de los actos que integran esta fiesta, es la llamada “Petición del Toro Enmaromado”, que tiene su origen a finales del siglo XIX, cuando a raíz de las dificultades para costear el festejo, se produce una protesta y reclamación de los mozos benaventanos, quiénes comienzan a irrumpir en la Sala de Plenos del ayuntamiento solicitando la concesión del Toro. Esta costumbre continúa realizándose hasta 1909, año en que se suprime el festejo del Toro Enmaromado, a causa de un Decreto Ministerial que prohibe los festejos con toros por la vía pública. Nuevamente y con renovada fuerza, desde 1939 se reanuda esta tradición de pedir el toro, convirtiéndose así también las tradicionales fiestas de La Veguilla en antesala indispensable de las fiestas del Corpus, hoy denominadas Fiestas del toro enmaromado (que fueron distinguidas en como Fiestas de Interés Turístico.

La costumbre de la petición, según la documentación municipal, tuvo su origen en las dificultades de índole económica que se produjeron para costear el festejo del Toro Enmaromado, a celebrar durante la semana del Corpus. Estas dificultades, surgieron mayormente desde la desaparición de la figura del Obligado del Abasto (persona que tomaba por un año el arrendamiento del abasto de la carne en la tabla pública o Casa de las Carnicerías. Entre las cláusulas de su contratación figuraba la de proporcionar un toro para ser enmaromado y corrido por las calles de la villa la víspera del Corpus. Con la supresión de esta figura del sistema de arrendamiento de este servicio, y desde la segunda mitad del siglo XIX, la celebración del toro enmaromado queda a merced de la disponibilidad económica del Ayuntamiento, los avatares políticos o a que este sea proporcionado por algún prócer o generoso acaudalado de la localidad.

En 1853 se acuerda por el Ayuntamiento lo siguiente:
“considerando que en el corriente año no es como otros ha sido, obligatorio el abasto de carnes, y que no hay por lo mismo persona que de su cuenta facilite el toro que es costumbre costearle del fondo municipal, reintegrando su valor después de la corrida...”.

En sesión ordinaria de mayo de 1866, acuerdan los señores concejales: ...que por ser muy antigua la costumbre de correrse un toro enmaromado la víspera del Corpus Christi y tener particular noticia que los deseos del vecindario manifestados a los mismos eran los de que no se suprimiese o extinguiese dicha función local cuyo origen no se conoce, y con la cual por efecto de la gran concurrencia de forasteros y de varias clases de vecindario mismo reportan conocida utilidad; proponiendo en su consecuencia dichos señores que la expresada corrida tenga efecto en el corriente año, el día de costumbre que ya está próximo...”.

La tradicional petición del toro enmaromado el día de La Veguilla tiene pues su origen en el siglo XIX, este que comenzó de una forma espontánea por los jóvenes o mozos benaventanos, fue convirtiéndose en uso y costumbre, tal es así que a comienzos del siglo XX se considera ya como una tradición que se incorpora como un acto festivo y ritual al conjunto de las celebraciones. De esto existe constancia en los libros de acuerdos municipales, así en sesión de 1 de mayo de 1908, siendo Alcalde de Benavente D. Bernardo Valbuena Mañanes, la presidencia puso en conocimiento de la Corporación: “...que en el día de la Veguilla siguiendo tradicional costumbre se había pedido por el pueblo se concediese el toro enmaromado que de tiempo inmemorial viene corriéndose por las calles la víspera del Corpus...”.

Evolución de la fiesta

En 1939 con la recuperación del festejo del “Toro Enmaromado”, la tradicional petición cobra un renovado auge y sentido, si bien sigue sin constar su celebración en el programa oficial que se imprime con ocasión de las fiestas. Esta manifestación o petición popular, no sólo es tolerada sino que incluso es aprovechada institucionalmente (durante el acto el alcalde y las distintas autoridades del régimen invitadas a las fiestas, aprovechan el acto para arengar a la masa e incluso lucir sus dotes oratorias e improvisar algún discurso, aunque el motivo central del acto es la petición del toro enmaromado).

La incorporación del “Petición del Toro” al programa oficial de las fiestas no se produce sin embargo hasta mediados del siglo XX, tal vez por su marcado carácter popular y profano dentro del conjunto de solemnes que caracterizan las fiestas Patronales y también por que no se considera propiamente un festejo o acto festivo propiamente sino una concentración petitoria de todo el pueblo ante la autoridad local. Desde entonces también comienzan a aparecer durante la petición pequeños grupos organizados o peñas que visten su indumentaria de trabajo o lucen algún distintivo o portan pancartas solicitando la concesión del toro, también comienzan a recibirse cartas y telegramas de los benaventanos ausentes o residentes en el extranjero sumándose a la petición.

A finales de la década de los años sesenta del pasado siglo XX, comienzan a surgir peñas más organizadas y numerosas con un carácter oficial, la petición gana en colorido y los intentos de discurso son interrumpidos constantemente por el grito de “toro, toro, toro”, se produce a menudo según el talante del alcalde de turno, un juego de complicidad entre autoridad y espectadores, pues a menudo la autoridad hace oídos sordos a la petición tratando de ser escuchado y de lanzar su pequeño discurso o laudanza a la “patria chica” y de hacer partícipe al publico de las mejoras conseguidas para la localidad durante su mandato. Interrumpido constantemente por un insistente “toro, toro, toro”, la autoridad incluso en ocasiones hace ademanes de enfado y de retirarse al interior del Consistorio. Al final abrumado por tal masa de público y su insistente petición, como un benaventano más unido a su pueblo, cede ante tal insistencia anunciando: ¡Tendréis Toro! . Con ello no sólo concede el toro, sino que se compromete tácitamente ha realizar las gestiones necesarias ante las autoridades pertinentes, hasta hace algunos años el gobernador de la provincia.

La Fiesta en la actualidad

La plaza y el Ayuntamiento se engalanan especialmente para el acontecimiento, al que acuden las peñas con sus banderas y emblemas que enarbolan desde los balcones del Consistorio. En la actualidad el colorido de las numerosas peñas juveniles que acuden a la plaza y una alegría incontenible contribuyen a dar mayor expectación a la fiesta. La plaza vibra al completo durante la tradicional petición, insistiendo en una serie de mensajes petitorios, entre los que destaca por su reiteración: ¡“toro, toro, toro!.

La víspera de la fiesta patronal de la Virgen de la Vega viene unida desde hace años a la Coronación de la Reina de las Fiestas y sus Damas de Honor, que constituye uno de los actos relevantes del año en la vida cotidiana de Benavente. La elección de esta corte representativa tiene lugar en algún establecimiento local, durante la noche del sábado anterior a la coronación por un jurado popular. Esta costumbre de la elección y coronación tiene su origen en 1964, cuando se eligió a la primera reina y damas de las fiestas del Corpus. Desde 1974 esta elección y coronación se celebra todos los años con motivo de las fiestas de la Veguilla, permaneciendo fijo este acto dentro de la programación festiva desde dicho año. Para dicho acontecimiento se engalana especialmente el teatro Reina Sofía con motivos alusivos a la ciudad, sus fiestas, sus monumentos, etc. Hasta hace algunos años era habitual la intervención de un mantenedor, alguna persona que vinculada a Benavente a su comarca haya descollado en algún campo profesional, artístico y literario. En el discurso se suelen poner de relieve los valores y méritos artísticos e históricos de la ciudad y sus habitantes, a la par que se ensalza la belleza de la corte femenina de las fiestas. El acto de elección y coronación de la Reina de las Fiestas venía completándose con la actuación de algún grupo folklórico o musical de la región. En las últimas ediciones dicho acto se ha transformado en un festival en el que intervienen diversos grupos musicales y de entretenimiento cuya recaudación va destinada a alguna asociación benéfica de la ciudad. Además de las tradicionales verbenas, se incluyen en la programación acontecimientos deportivos (campeonatos, carrera ciclista, etc.), junto a espectáculos taurinos, musicales, juegos y concursos infantiles, etc.

Petición del Toro en la actualidad